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Exposición de Fotográfica de la Unidad Militar de Emergencias

Exposición de Fotográfica de la Unidad Militar de Emergencias

Cultura

LA UNIDAD MILITAR DE EMERGENCIAS

La Unidad Militar de Emergencias se creó por acuerdo de Consejo de Ministros de 5 de octubre de 2005. Comenzó entonces un hecho singular en la historia militar española; la creación de la UME ha sido un hito histórico de primer nivel de la historia de nuestras Fuerzas Armadas. No se puede concebir el estudio de aquellas sin abrir un capítulo extenso para la UME.

Esta es la primera consideración a transmitir: la historia de la creación de la UME no es una historia más de la creación de otra unidad militar, y aunque la inmediatez del hecho dificulte vislumbrar la importancia del mismo, se debe realizar un esfuerzo en captar la innegable importancia capital de este hito.

La UME no nació por generación espontánea, es fruto de una larga tradición de nuestras Fuerzas Armadas de socorrer a la sociedad cuando cualquier tipo de desastre se ceba con ella. La Compañía de Fusileros Guarda-Bosques Reales, la Brigada de Artillería Volante, los zapadores-bomberos, podemos considerarlos como antecesores de nuestra Unidad. Vemos en el artículo XVI del reglamento que redactó el coronel Vicente María de Maturana para la Brigada de Artillería Volante , la concienciación que ya tenían entonces de que para atender una emergencia civil, se debe tener una indumentaria especial, distinta de la del combate bélico, pero que además sus componentes debían ocupar los trabajos de más riesgo y confianza, portando útiles y herramientas apropiados, y manejando la maquinaria más moderna conocida. Vemos que ya desde entonces se tiene conciencia de lo que ha sido de siempre una virtud en los ejércitos: la vocación de servicio y apoyo a sus conciudadanos. Vocación permanente en momentos difíciles o en situaciones complicadas en los que los ejércitos pueden y deben poner en juego unas capacidades de las que sólo ellos disponen.

Ya en el siglo XIX, surgieron los zapadores-bomberos como una especialización del entonces recién creado Regimiento de Zapadores nº 1. El Capitán del Arma de Ingenieros D. José Aparici Biedma fue comisionado para estudiar en Paris las nuevas unidades surgidas después de las guerras napoleónicas. Allí entabló contactos con militares franceses y españoles exiliados en Francia que por su afrancesamiento durante la Guerra de la Independencia, tuvieron que marchar fuera de España. A su vuelta publicó en 1849 el “Manual Completo del Zapador-Bombero”. Si anteriormente hemos visto en la Brigada de Artillería Volante la toma de conciencia respecto al vestuario y herramientas a utilizar, en este manual se reglamentaban procedimientos propios e innovadores en cuanto a la extinción de incendios urbanos y la instrucción de las unidades participantes.

Posteriormente, estas unidades de zapadores-bomberos pasaron a las Milicias Provinciales, dando lugar en las ciudades más importantes a los actuales cuerpos municipales de bomberos, los cuales conservaron inicialmente tanto los procedimientos como la uniformidad y los grados militares, manteniendo de esta manera su origen militar.

La Ley de organización y atribuciones de los Ayuntamientos de 14 de julio de 1840 en su artículo 70 atribuía a los Alcaldes, como delegados del Gobierno sometidos a la autoridad política superior de la provincia, «ejecutar todas las medidas protectoras de la seguridad personal, de la propiedad y de la tranquilidad pública», para lo cual podía contar con el auxilio de la Milicia Nacional o de la fuerza armada que le proporcionara la autoridad militar; disposición que se renueva en la Ley de 8 de enero de 1845 que le sucede y en la Ley de Organización y Administración Municipal de 5 de julio de 1856, aquí en términos similares: «cuidar del orden público, de la seguridad de las personas y de la protección de las propiedades».

Como ha quedado dicho anteriormente, la Unidad Militar de Emergencias fue creada por acuerdo delConsejo de Ministros de 7 de octubre de 2005, desarrollándo su organización por el Real Decreto 416/2006, de 11 de abril. Por Resolución 400/38004/2006, de 19 de enero se aprueba la financiación necesaria para la implantación de la UME. Hasta entonces, y como hemos visto anteriormente, España carecía de personal y material específico para la nueva misión asignada, de forma explícita, a las Fuerzas Armadas por la Ley Orgánica 5/2005 de la Defensa Nacional en su artículo 15.3. dice:

“Las Fuerzas Armadas, junto con las Instituciones del Estado y las Administraciones públicas, deben preservar la seguridad y bienestar de los ciudadanos en los supuestos de grave riesgo, catástrofe, calamidad u otras necesidades públicas, conforme a lo establecido en la legislación vigente.”

Comienza así una intensa labor de organización, selección de personal y adquisición de material para alcanzar cuanto antes las capacidades operativas suficientes para intervenir eficazmente cuando se requirieran sus servicios. Pero lo primero de todo es designar a la persona que va a ser el alma de esta nueva unidad que estaba naciendo. Por acuerdo de Consejo de Ministros de 20 de enero de 2006, se nombra Jefe de la Unidad Militar de Emergencias al General de División Fulgencio Coll Bucher. Al general Coll le sucedieron en el Mando los tenientes generales José Emilio Roldán Pascual hasta el año 2012 y César Muro Benayas hasta 2015. Actualmente el jefe de la UME es el teniente general Miguel Alcañiz Comas.

La Unidad Militar de Emergencias se compone de un Cuartel General, un Regimiento de Apoyo e Intervención en Emergencias (RAIEM), 5 Batallones de Intervención en Emergencias (BIEMs), un Batallón de Transmisiones (BTUME) y una Unidad de Cuartel General (UCG)

Además están bajo Mando Operativo el 43 Grupo de las Fuerzas Aéreas y el Batallón de Helicópteros de Emergencias del Ejército de Tierra.

De la misma forma, la UME está desplegada por todo el territorio nacional. Así el BIEM I está ubicado en Torrejón de Ardoz (Madrid), el BIEM II en Morón de la Frontera (Sevilla), el BIEM III en Bétera (Valencia), el BIEM IV en San Andrés de Rabanedo (León) y el BIEM V en Zaragoza. El BIEM II tiene dos unidades destacadas en cada una de las provincias canarias. El resto de las unidades se ubican en Torrejón de Ardoz (Madrid).

 La Unidad Militar de Emergencias, tiene como misión intervenir en cualquier lugar del territorio nacional y en el exterior para contribuir a la seguridad y bienestar de los ciudadanos, junto con las Instituciones del Estado y las Administraciones Públicas, en los supuestos de grave riesgo, catástrofe, calamidad u otras necesidades públicas, conforme a lo establecido en la Ley Orgánica 5/2005, de, 17 de noviembre, de la Defensa Nacional, en la Ley 2/1985, de 21 de enero, sobre protección civil y en el resto de la legislación vigente.”

Es la Unidad de “primera intervención” de las FAS en emergencias y canalizadora de medios y capacidades de FAS que sean necesarios. El resto de las FAS apoyan sus necesidades operativas y logísticas.

El Ministro de Defensa tiene la competencia de ordenar la intervención de la UME, por delegación del Presidente del Gobierno. La activación se realizará siempre a solicitud del Ministro del Interior. Si la emergencia es de “interés nacional” el General Jefe de la UME (GEJUME) la dirige y la controla operativamente, dependiendo del Ministro del Interior. En caso contrario la intervención es acorde a la normativa de Protección Civil de las Comunidades Autónomas.

También hay convenios con diferentes administraciones para acceder a redes de alerta y emergencia, junto a prácticas, formación y colaboraciones.

Desde su creación en octubre de 2005, la UME ha tenido que intervenir en múltiples y variadas intervenciones. Destacar que la primera intervención se realizó en Tejera de Gran Canaria, el día 27 de julio de 2007. Con menos de dos años de existencia ya estaba disponible para intervenir en emergencias reales. Pero eso no fue nada más que el comienzo. En el año 2009, desde el 14 de julio al 2 de agosto se produjeron 21 grandes incendios simultáneos en todo el territorio nacional, lo que obligó a la UME a tener todos sus efectivos de primera línea (1500 personas) empeñado. Supuso la “reválida” de la UME. En de julio de 2012 supuso también un máximo esfuerzo al tener que intervenir el 85% del total de medios de lucha contra incendios forestales de la península, con 1416 personas en primera línea con 360 vehículos en cuatro grandes incendios simultáneos.

Otras intervenciones relevantes fueron las de los seísmos de Haití (diciembre de 2011) y de Lorca (2011) y la erupción volcánica de la isla de El Hierro (2011).

Dadas las misiones encomendadas a la UME, el material disponible es múltiple y variado. Se dispone, entre otros de 17 aviones anfibios, 8 helicópteros, 620 vehículos ligeros y pesados, 220 autobombas, 67 máquinas pesadas de ingenieros, 15 quitanieves, 72 nodos desplegables de mando y control, 14 TOAs, 4 TOMs, 36 perros adiestrados, 3 equipos NRBQ y 1 campamento para 500 personas damnificadas.

Todo lo expuesto anteriormente no tendría valor absoluto si no estuviera respaldado por la gran calidad de las personas que integran la UME. En su ideario queda resumido un código de conducta que obliga a todos los componentes a dar todo:

EL IDEAL DE SERVICIO:

Que oriente la propia existencia, cada acción, cada movimiento a ser de utilidad a los demás, hasta la entrega de la propia vida.

LA PERSEVERANCIA:

No reconociendo como insuperable ningún obstáculo.

LA DISCIPLINA:

Que funde a los individuos en un solo cuerpo, en una sola voluntad, que se manifiesta entonces como invencible.

EL COMPAÑERISMO:

Que fortalece al grupo y nos hace formar parte de una gran familia unida en un ideal de servicio.

LA COMPETENCIA Y LA HUMILDAD:

Buscando la perfección en las tareas que se realizan, pero dejando siempre que sean otros los labios que las comenten. La competencia tiene su máxima expresión en la pericia para ejecutar la misión, salvando la vida a los demás y evitando riesgos innecesarios.

EL VALOR:

Con que nos superamos a nosotros mismos, entregándolo todo por la misión y por los demás.

LA PREPARACION FISICA:

Que forja mente y cuerpo, haciendo natural lo que parecía imposible.

LA ABNEGACION:

Para afrontar con alegría los mayores sacrificios e incomodidades, sabiendo que el esfuerzo diario ayudará a salvar vidas en la emergencia.

EL AMOR A LA VIDA:

A la de los demás, pero también a la propia, que lleve a enfrentar situaciones críticas con serenidad y a asumir riesgos calculados.

EL ESPIRITU DE EQUIPO:

Sabiendo que el grupo cohesionado vence siempre donde la suma de individuos fracasa.

Todo el ideario se puede resumir en su lema: ¡PARA SERVIR!

07 Noviembre 2017 - 18 Noviembre 2017
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Sábado, 18 Noviembre, 2017